Modelo de sustentabilidad

Construcciones sustentables en Chile, un modelo que inspira cada vez más proyectos

Según un lapidario informe de la Organización de Naciones Unidas sobre las proyecciones para el medio ambiente durante las próximas décadas, la Tierra podría dejar de ser habitable para el año 2050.

Una investigación donde participaron 250 científicos, quienes sugirieron que la única forma de revertir este triste futuro es la reducción drástica de las emisiones de dióxido de carbono (CO2) enviadas a la atmósfera por la industria, los vehículos y la calefacción de las casas.

Mientras otro informe de las Naciones Unidas señala que para el 2030 el planeta va a necesitar nuevos hogares para 3 mil millones de personas nos vemos enfrentados a la complicada realidad de que la industria inmobiliaria es una de las más contaminantes del mundo.

La producción de acero y cemento corresponden al 8% y al 6% de las emisiones de CO2 a nivel internacional y los escombros y desechos producidos por la construcción son uno de los más grandes problemas para las ciudades.

Madera

Ya desde la década de los 90 que algunas empresas de arquitectura y diseño entendieron el efecto de la construcción en el futuro y comenzaron a idear técnicas constructivas más sustentables. En el mundo, muchas empresas se han inclinado hacia la madera, un material renovable y de menor impacto que el hormigón.

Según el Ministerio de Vivienda, en Chile el 20% de las viviendas que se construye son de este material, siendo nuestro país el décimo país productor de madera.

En algunos países europeos los edificios de madera ya son una realidad establecida. Algunos ya han llegado hasta los 30 pisos y se sigue innovando en técnicas para ocupar mejor este material y dejar de lado el hormigón y el acero.

A principios del 2000 en nuestro país, muchas inmobiliarias se interesaron en construir edificios comerciales sustentables, que siguen siendo los que predominan en el mercado. Sensores lumínicos en los pasillos para iluminar solo cuando circulen personas, paneles fotovoltaicos en los techos que sirven para entregar energía gratis al sistema fueron las tendencias en los primeros años y que tiempo después fueron adoptadas por el resto del mercado.

Certificación

Pero los edificios residenciales aún están lejos de integrarse a esta tendencia, ya que muchos de estos cambios incrementan el valor de las propiedades, aunque a largo plazo esto significa abaratar costos sobre todo en energía.

Pero para llamarse “construcción sustentable” se necesitan algunos requisitos, como por ejemplo, una certificación LEED (Certificación de Liderazgo en Diseño Medio Ambiental y Energía) que entrega el Concejo Americano Verde de la Construcción y que en los últimos años ha hecho las normas más estrictas para mayor eficiencia energética, por lo que se han construido menos edificios sustentables en Chile desde el 2016.

De todas maneras, todavía existe interés en construir de manera sustentable y poco a poco empiezan a aparecer algunos proyectos destinados a ahorrar energía evitando el uso de gas o combustibles fósiles para dar electricidad o hacer funcionar bombas de agua. Otras técnicas apuntan al aislamiento de las viviendas que permita ahorrar dinero en calefacción.

Algunas inmobiliarias también han desarrollado proyectos de edificios comerciales con planes de manejo de reciclaje de escombros y residuos y la instalación de puntos limpios en los edificios, siguiendo la creciente tendencia “verde”, incluso con puntos de energía solar.

Un interés que ahora podría traducirse en los próximos años en una mayor demanda de proyectos inmobiliarios residenciales sustentables, que permitiría que las personas puedan vivir en hogares inteligentes y pensados en disminuir la temida huella de carbono que deja cada actividad humana.

A nivel gubernamental, el año 2013 se lanzó un Código de Construcción Sustentable de Viviendas que abarca las categorías de energía, agua, residuos, salud y bienestar donde se regulan temas de consumo de energía, contaminación lumínica y acústica, segregación de residuos, calidad del aire interior y reutilización de materiales de deshecho, entre otras.  Un manual de buenas prácticas que actualmente es referencial, pero la idea es que sea seguido de manera obligatoria en los próximos años.

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